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Preparándonos para volver a clases
Por
Francisco Contreras R.
Publicado:
24 Febrero 2020
Leido 451 veces
Algunos "tips" o ideas para el retorno a nuestras actividades habituales
CONSEJOS. Falta muy poco para comenzar el año escolar 2020 en el Instituto Marista de Curicó. Tarea esperada por muchos y para algunos no tanto. Niños, jóvenes y adultos tienen tiempo aún para ordenar, por ejemplo, sus horas de sueño y disponerse de buena forma para un positivo retorno.
NECESARIA READAPTACIÓN

Es necesario que los padres pongan atención a ciertas señales de desánimo, apatía, desgano, ansiedad e inclusive irritabilidad de sus hijos e hijas. Esas son algunas señales de lo que se conoce como el síndrome postvacacional (también llamado estrés o depresión postvacacional). Dicho concepto describe a la ansiedad o presión emocional que se enfrenta al readaptarnos a las tareas laborales después de un prolongado período vacacional.

El retorno a la vida escolar y trabajo implican una readaptación de horarios, deberes y estilos de vida que naturalmente han estado más relajados durante el período vacacional. También es relevante asumir una actitud y valoración positiva hacia el medio laboral, escuela, estudio, personas, etcétera donde desarrollamos gran parte de nuestra vida cotidiana durante la semana.

Es decir, transformar y cooperar a que ese espacio de encuentro sea efectivamente un lugar o entorno favorable compuesto por actividades agradables y a la vez creativas que permita el desarrollo de relaciones sociales afectuosas, auténticas y satisfactorias. Y muy importante, sin dobleces.

Para superar este natural proceso de ajuste psico- biológico y evitar que se transforme en manifestaciones como son los dolores de cabeza, insomnio o desagradables malestares estomacales, los expertos sugieren seguir sencillos pasos que a todos harán muy bien. De esa manera se prevendrán problemas mayores como un trastorno depresivo o un cuadro de ansiedad que requiera otro tipo de ayuda profesional.

SUGERENCIAS CLAVES 

Sueño reparador. Niños y adolescentes requieren dormir adecuadamente, alrededor de 8 a 10 horas.

Gradualidad. Empezar de manera escalonada con la intensidad del trabajo. Siempre de menos a más, intentando comenzar por las tareas más agradables.

Mostrar el camino. Mantenga reuniones, sus clases y actividades en general relajadas al inicio del ciclo. Es un buen momento para definir y detallar los objetivos para el período que se inicia verificando los medios con que cuenta. Explore las expectativas de los demás, del equipo.

Derribar miedos. Converse sobre los temores que los niños y adolescentes puedan tener respecto a alguna asignatura (o docente) reduciendo sus ansiedades frente a esto. No haga hincapié en las dificultades del año anterior evitando generar ansiedad y más de alguna negativa predisposición que no construye.

Dialogar. Fomente aprovechar los recreos, los momentos de descanso o de la colación para comunicarse con los demás. Es el período para el cultivo de las relaciones sociales. En casa, es el momento ideal para fortalecer los lazos familiares.

Desconectarse de las pantallas. Se recomienda no tener televisores, computadores, teléfonos y tabletas en la habitación de los niños, especialmente en la noche. Para prevenir interrupciones del sueño, apague todas las pantallas por lo menos 1 a 2 horas antes de dormir. Es necesario que los padres organicen un plan para consumo digital y establezca límites para su uso antes de ir a dormir.

Horarios. Mantenga horarios regulares tanto durante el día como en las horas de acostarse y levantarse. Ordenará su mente y cuerpo. Le hará muy bien.

Compromiso. Elabore una lista con metas a cumplir durante el año (lo que quisieran hacer en lo académico, deportivo, relaciones sociales). Comprométanse como familia a apoyar su logro y a participar de las actividades más importantes para los hijos e hijas en los distintos ámbitos a los que invita el instituto San Martín (reuniones de apoderados, ciclos de charla, participación activa en algún comité del centro de padres, etc.)

Evite el trabajo en el hogar. No se lleve el trabajo para la casa. Trate de optimizar su horario de estudio o trabajo en la escuela, en su fuente laboral para abordar lo concerniente a éste.

Repaso en casa. Planifique un “repaso breve” de las materias antes vistas y poder proyectar los nuevos retos a los que se va a enfrentar su hijo e hija. Anticiparse evita la ansiedad. Es bueno comenzar con unos 30 minutos de repaso; si durante este tiempo el niño (a) se distrae o se siente cansado (a) se aconseja suspender y continuar después (o el día siguiente) con la actividad.

Ejercicio. Si es posible, trate de realizar algún ejercicio físico moderado a intenso cada día. También ayuda el practicar la relajación en intervalos regulares eliminando de paso los pensamientos erróneos o ideas irracionales que usualmente activan la ansiedad.

Delegar. Separe aquellas actividades que pueda llevar a cabo y solicite ayuda delegando cooperativamente en aquellas en las que no está tan preparado. Esté dispuesto a trabajar en equipo y a ofrecer su ayuda a los demás.

Sea positivo (a). Reconozca y felicite el trabajo bien hecho de su hijo e hija y de todas las personas a su alrededor. Corrija amablemente y con firmeza las conductas inapropiadas o negativas en cuanto emerjan. Converse sobre ello con ánimo constructivo.

Dicha lista de “Tips” o sugerencias puede seguir creciendo. Sin embrago, aplicarlas no cuesta tanto. Sólo propóngaselo y cúmplalas. Ayudarán a sus hijos e hijas y de paso a usted también.

Recuerde un anónimo y antiguo pensamiento:

“No esperes tenerlo todo
para disfrutar de la vida,
ya tienes la vida
para disfrutar de todo”.

 

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