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IN MEMORIAM. María Luisa "LUCHITA" Leyton Ibarra
Por
Francisco Contreras R.
Publicado:
4 Julio 2020
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Recordamos a la educadora Marista a través de estas líneas
(13-6-1930) (27-6-2020) Rostro amable, sereno y diáfano. Una figura de estatura pequeña, delgada y erguida. Su cuerpo traslucía los años que llevaba a cuestas; sin embargo, su vitalidad y jovialidad decían otra cosa.
Así podríamos comenzar a describir a la “Tía Luchita”. La personal afable y cercana que partió al encuentro del Creador hace muy pocos días atrás. Habían transcurrido escasos días de haber celebrado su postrer nonagésimo cumpleaños.

Fue un obsequio conocerla para sus cercanos, su familia y amistades que pudieron disfrutar de su acompañamiento, aprender y escuchar sus consejos, de todo aquello que sólo ella era capaz de entregar amorosamente.

SU FAMILIA

Junto a Raúl Ernesto Valenzuela formaron un matrimonio de cuya unión nacieron Raúl, Rodrigo, Ximena, María Elizabeth y Marcelo continuadores de los valores del respeto, responsabilidad, honestidad, humildad, sencillez, solidaridad, cortesía y acogida que no solo les inculcó sino que ella misma vivió profundamente. Enviudó muy joven cuando apenas frisaba los 37 años.

Fiel creyente católica, agradecida de Dios y de la vida, su vida fue un ejemplo que se desplegó en diferentes facetas: como mujer, esposa, madre, amiga, profesional y compañera de trabajo. Siempre dispuesta a escuchar, aconsejar y ayudar al que lo necesitaba. Sempiterna luchadora y de gran fortaleza que demostró hasta el último segundo de su vida.

SUS PRIMEROS PASOS EN EDUCACIÓN

Fue parte de una generación de educadores, de esos de los que hay que escribir y describir con letras en mayúsculas: Maestros Normalistas cuyo lema “Aquí se viene a estudiar, de aquí se sale a servir” se grabó de manera inconfundible en “Luchita”.

Su inquietud por la educación la desarrolló en una época en que no era muy habitual ver a las mujeres desenvolverse profesionalmente en algún campo del saber humano. Se tituló de Educadora de Párvulos, profesión de la que darán cuenta de su impronta innumerables generaciones de estudiantes y educadores a las que acompañó con gran pasión.

Sus primeros pasos los realizó en la Escuela Nº 13 de la vecina ciudad de Teno. Más tarde, en la Escuela Nº 36 en Curicó y en la Escuela N°4 República de Brasil. Su empuje por sacar adelante a sus hijos la llevó a trabajar paralelamente en tres establecimientos. La tarea era ardua pero más podía su coraje y tesón para no desfallecer y apoyar a sus vástagos para que se convirtieran en los profesionales que son hoy.

UNIDA AL SAN MARTÍN

Los enigmáticos derroteros de la vida la trajeron hasta el Instituto San Martín. Corría el año 1974. Ese año escolar comenzó a trabajar como profesora de Artes plásticas y Castellano. Estaba convencida que el colegio debía contar con un Jardín Infantil. Unía su experiencia y su visión preclara que compartió muchas veces con sus colegas y el otrora rector de la época, Hno. Eusebio Morán (1971-1976).

Fue promotora de esta idea que gradualmente cobró fuerza hasta que el rector Hno. Pedro Marcos (1977-1980) dio el vamos a la propuesta el año 1980 con la apertura del primer kínder del Instituto San Martín. La tía Luchita fue la primera educadora de párvulos de un colegio Marista. Más tarde vería nacer el nuevo y moderno parvulario ubicado en aquel tiempo en la intersección de Carmen y Villota. Era 1988, año en que comenzó a ser mixto el colegio.

Su trabajo formador aún es recordado por generaciones de los entonces niños y niñas que llegaron al vivero Marista de Curicó. Hoy adultos, estos egresados recuerdan su huella y vocación por educar. Más tarde, Luchita, cada vez que les encontraba en cualquier lugar, con mucho cariño dedicaba su tiempo para conversar e interesarse por la persona en que se habían convertido con el paso de los años.

Lazos de amistad tejidos a través del tiempo la unieron a muchas familias que constituyen hasta hoy la extensa Familia Marista del San Martín.

POR SUS FRUTOS LOS CONOCÉREIS
(Mateo 7:20)

Durante su paso entre nosotros, La Tía Luchita fue escribiendo una hermosa biografía. Las palabras de Jesús “por sus frutos los conoceréis” reflejan la constatación de ofrecer una vida recta cuyos frutos son las acciones. Más allá de las intenciones se transformaron en ella en acciones concretas. Una hermosa obra en vida que se reflejó en su esfera personal inclusive como voluntaria de las Damas de Rojo, profesional de la educación de niños y niñas, esposa y madre junto a una piadosa devoción religiosa.

Luchita cada día dio buenos frutos, a pesar de sus debilidades naturalmente humanas, pero a las que se sobrepuso tenazmente confiando en Dios, en la Buena Madre y San Marcelino Champagnat. Sintiéndose siempre amada por el Creador tuvo la alegría de pasar sus últimos días de vida en su casa, atendida y regaloneada por sus hijos y la cercanía de sus 11 nietos y 9 bisnietos.

Enterados de su partida a la casa del Padre, se dijo en diversos mensajes:

“Con mucha pena tengo que informarles que falleció la mamá de Maritza, la tía Luchita, como muchos la conocimos.” (C. Pedevila).

“Nuestro más sentido pésame Maritza por la partida de tu madre (QEPD). Unidos en oración por su partida.” (A. Prado, Rector ISM).

“Un abrazo Maritza y un agradecimiento al Señor por habernos permitido conocer a la Luchita, por lo que ella significó en la vida de ustedes sus hijos y sus nietos. Luchita fue muy importante para el Instituto San Martín (...) fue la pionera en el ISM, ella abrió el Kínder para los niños y preparó el camino para el trabajo de tantas educadoras que trabajamos hoy ahí. A pesar de sus años, siempre quería participar de nuestros actos y celebraciones con una gran sonrisa.” (M. Hormazábal).

“Mucha fuerza para Maritza y su familia, los acompañamos con nuestro cariño y oración.
Padre nuestro que estás en el cielo…”
(M. Moraga).

“...Familia querida, comparto con todos el dolor por la sensible partida de vuestra querida MADRE. Me alegra que no haya sentido síntomas y la despedida haya sido sin bulla, como ha sido toda su vida. Persona siempre situada dónde y con quién tenía que estar y como sabía Ella hacerlo, sin aspavientos y sin darse importancia, persona sencilla y sensible al acontecer en su entorno. Habéis tenido una MADRE de primera categoría. Yo con fuerte abrazo comparto dolor y oración de gracias al Padre Dios por lo que ha hecho en favor de sus hijos y toda la familia. Una Maravilla de Vida y de Mujer que se llamó María Luisa. Adiós, un beso y fuerte abrazo.” (Hno. Eusebio Morán. Ex rector ISM 1971-1976).

“Mi más sentido pésame a toda la familia, recordaremos siempre a quien guio los primeros pasos de nuestros hijos por el colegio. Un abrazo para todos ustedes y mucha fuerza.” (J. Palma).

“Recordaremos con mucho cariño a la mujer que nos recibió con tanto amor y ternura en el colegio. Gran educadora y un tremendo ejemplo de mujer y humanidad.” (K. Talep).

“Recuerdo, cuando nos acompañaba en cada licenciatura y llevaba dulces para compartir con todos. Que la paz del Señor, esté en el corazón de toda su familia.” (A. Valdés).

“(...) Tengo hermosos recuerdos que habitan mi corazón y en mi memoria quedan, las poesías al otoño, los regalos a papá, los palotes en el cuaderno, las celebraciones de cumpleaños, las tardes de té y tantas y tantas canciones aprendidas ya que la Luchita fue mi profesora y luego el destino nos hizo encontrarnos como colegas. Fueron muchos años compartidos donde esa relación de trabajo fue convirtiéndose en cariño y respeto. Escudriñando y mirando hacia atrás, logro reconocer que algo de ella está en mi vocación, de educadora. Su paso por nuestro colegio fue marcado por iniciar, formar a las primeras generaciones que se fueron incorporando al recién inaugurado kínder, su adhesión a los valores maristas, la fueron marcando en todo lo que hacía y transmitía. Gracias Señor por la vida de Luchita entre nosotros, por la vida entregada a su familia, por su vocación de educadora, gracias por su alegría, cariño y entrega, gracias por sus huellas en tantos corazones de niños y niñas que pasaron por sus aulas a lo largo de su vida. Un abrazo al cielo, descansa en paz, que Dios y la virgen María del Carmen, te reciban con un gran abrazo apretado como lo hacías con nosotros cada vez que te saludábamos y esos versos de Gabriela "los astros son rondas de niños, jugando la tierra a espiar...” sean tu música celestial.
Hasta siempre maestra.”
(R. Avendaño).

Al tomar conocimiento de su fallecimiento mucho más se ha escrito o ha quedado adherido en los corazones y sentimientos de centenares de personas sobre María Luisa “Luchita” Leyton Ibarra . Hoy, con la distancia que otorga el tiempo, podemos decir con certeza que una bella creatura humana estuvo de paso entre nosotros y solamente ha retornado a los brazos amorosos de su Creador.
 

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