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María, madre del amor
Por
Angel Gutiérrez G.
Publicado:
17 Noviembre 2019
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Toda la vida cuando es auténtica está orientada hacia el amor...
CONTACTO MARISTA. Iniciado el Mes de María, devoción tan arraigada en nuestro pueblo y un tanto decaída en nuestras iglesias y capillas, les invito a leer con el corazón esta sencilla reflexión, sobre el Amor, teniendo como telón de fondo a María, Madre del amor.
“Yo soy la madre del amor,
del temor, de la ciencia
y de la santa esperanza.
Venid a mi cuantos me deseáis
saciaos de mis frutos”.


Iniciado el Mes de María, devoción tan arraigada en nuestro pueblo y un tanto decaída en nuestras iglesias y capillas, les invito a leer con el corazón esta sencilla reflexión, sobre el Amor, teniendo como telón de fondo a María, Madre del amor.

El amor, devotos de María, es la razón de ser del hombre, ley suprema del universo. Dios es amor.

El amor es el núcleo del Evangelio, mandamiento nuevo de Jesús. En esto conocerán que somos sus discípulos. Jesús nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana y de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor.

El amor hace grandes a las almas y el egoísmo las empequeñece. Un hombre sin amor es como un río sin agua, tendrá reseco el corazón y su vida pasará inútil, infecunda.

El hombre no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega de sí mismo a los demás como lo hicieron los cuatro Hermanos Maristas mártires (Zaire) cuyo 23º aniversario celebramos los miembros de la Familia Marista, el 31 de octubre pasado con diversas actividades y celebraciones religiosas.

Toda la vida cuando es auténtica está orientada hacia el amor. El amor es abertura a los demás, entrega, “el corazón al viento”.

El egoísmo es el amor invertido. Repliega y aisla. Hemos nacido para el amor y el amor que no se da, se pudre dentro. Como el agua estancada, se corrompe. Como el pan que si no se come, se endurece. El amor, cuando se da, se multiplica como el fuego que es más grande cuanto más enciende.

Estimado lector, si no amas no eres cristiano y además serás un infeliz en la vida porque la raíz de la felicidad está en darse.

Digamos hoy a María, repetidas veces: Madre, enséñanos a amar de verdad, sin egoísmo. Ella fue la mujer que amó hasta la cruz. Tiene tan grande el corazón que puede ser Madre de toda la humanidad.

Madre, Virgen de la ternura, haznos como Tú, grandes para el Amor.

¡Santa María, Madre del amor, ruega por nosotros!



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